Sobre Mi

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De chica, una tía me hacía escuchar óperas en su casa y a mi me encantaba cantar arriba de las arias. Por eso decidí estudiar canto lírico.
También participaba de un coro donde, gracias a la directora Sarita Cafferata, canté en varios conciertos como solista.  Ahí es donde realmente sentí algo muy fuerte: MI VOZ. Y emprendí este camino.
Cursé 7 años en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos Lopez Buchardo”, donde aprendí a descubrirme a través de mi voz. CANTAR me enseñó a comprender más y mejor a las personas y a desarrollar mi sensibilidad. Me encauzó, me equilibró, me dio disciplina, constancia, perseverancia y mucha calma.
Comencé a cantar frente a varios públicos gracias a los diferentes profesores que me fueron enseñando y formando, como Marta Blanco, Marisa Albano, Alejandra Malvino. Cada uno, desde su lugar, me motivaron, me acompañaron y me exigieron para lograr sacar lo mejor de mí.
Marta Blanco, además de haber sido mi primera profesora, formé parte del grupo Ópera Joven. Allí interpreté diferentes roles en las obras “La Flauta Mágica” de Mozart, “Bodas de Figaro” de Mozart, “Cambiale di Matrimonio” de Rossini, entre otras.
Formé parte de la compañía Liricuentos dirigida por Alejandro Cattaneo, haciendo el papel protagónico en la obra “Cenicienta”.
Incentivada por mi padre, viajé en el 2008 a Milán, Italia, a perfeccionarme en técnica vocal, con el maestro Anatoli Goussev.
Tuve la oportunidad de cantar en varios conciertos en salas de Buenos Aires y fuera del país: la Scala de San Telmo, Alianza Francesa, Dante Alighieri, Casal de Catalunya, Teatro Roma de Avellaneda, Instituto Ballester, Manufactura Papelera, Colegio Nacional Buenos Aires y varias Iglesias, haciendo conciertos de música Barroca y religiosa.
Realicé diferentes cursos que me ayudaron a crecer en la interpretación del canto, como “El reposo de la voz cantada” en la UCA y otros de repertorio con Guillermo Opitz, maestro de música de cámara y de ópera.
Me formé en Teatro con Luis Romero, director de la obra “Casi Normales”.
Por otro lado, la docencia me enseñó a entender mejor el instrumento y conocer a cada alumno a través de su voz, y darles herramientas para que se encuentren a sí mismos.
Así llegué a concretar mi proyecto de “Vos y Tu Voz”, porque gracias a ellos me di cuenta de que la voz cantada no tiene límites. Ahora, no sólo doy clases de canto sino también de VOZ ayudando a que las personas empiecen a comunicarse más afectivamente y efectivamente dentro de su familia, trabajo y sociedad.
La voz es una herramienta muy importante donde se refleja la esencia de uno mismo. Cada vez que canto en un concierto, vuelvo a sentir esa vibración de cuando era chica.